El Pabellón de España en la FilBo 2025 se concibe como un conjunto de paisajes conectados por el tránsito de bibliotecas ambulantes: infraestructura esencial en el acceso universal al conocimiento; históricamente, éstas han constituido en Colombia y España la vía de acceso a la lectura para parte importante de la población rural. En el pabellón este concepto pone en relación dos tipos de conocimiento: el escrito (el libro) y el saber artesano (lo oral), a través de soportes como lana, macramé, redes o fique. Esta condición reverbera en relaciones semánticas de palabras como texto, tejido y relato que coinciden en latín (textum) y en lenguas amerindias como el wayúu (süchi). La visita al Pabellón se articula en una secuencia de bienvenida, encuentro y despedida. Una gran plaza de acceso, distintos espacios (dos exposiciones, dos auditorios para 240 y 80 personas y una gran librería-biblioteca) y una segunda plaza, con la cantina y la salida.
Saber artesano
La fachada del Pabellón está formada por un monumental tapiz de macramé de casi 200 metros, elaborado por la Asociación de Artesanos de Cogua (Cundinamarca) y entretejido con vegetación trepadora. Evoca acantilados ibéricos y tepuyes amazónicos, anticipando los paisajes textiles del interior, y se pliega para formar un palio de acceso.
El macramé funciona simultáneamente como texto y soporte estructural: sus nudos permiten la colocación de letras que dan la bienvenida con el mensaje «Una cultura para la paz», escrito en las seis lenguas cooficiales del Estado español. La fachada convierte así el gesto textil en una declaración institucional, donde diversidad lingüística y trabajo artesanal se entrelazan en una misma superficie. Su escala cuestiona la tradicional marginalización de lo textil y su asociación histórica al trabajo femenino, dotándolo de una dimensión cuasi-infraestructural. Esta lógica se extiende a la señalética interior, tensada y estabilizada mediante macetas con especies vegetales autóctonas. El auditorio, el foro y los espacios de videopoesía se conciben como accidentes montañosos formados por piezas de fieltro suspendidas del techo, que aíslan acústica y visualmente los espacios. Las tarimas se recubren de fique, fibra vegetal colombiana producida por artesanos de Curití (Santander). Los espacios expositivos se delimitan mediante redes de pesca, que regulan el aforo sin interrumpir la continuidad visual.
Conocimiento escrito
La librería ocupa el vacío generado por la disposición perimetral de las piezas. Alberga aproximadamente 15.000 volúmenes distribuidos en 12 módulos inspirados en bibliotecas itinerantes históricas españolas. Concebida como lugar de encuentro, intercala bancos y sillas móviles que permiten apropiaciones flexibles del espacio. La diversidad de tejidos artesanales contrasta con superficies reflectantes de acero inoxidable, generando espacios intersticiales destinados a accesos privados, servicio y almacenamiento.
Diseño gráfico y señalética
La estrategia de diseño gráfico y señalética se concibe como una prolongación del saber textil y de la lógica constructiva del proyecto. Más que superponerse a la arquitectura, el sistema gráfico se inserta en su estructura material. La tipografía Garaje permite ubicar cada glifo dentro de una trama estructural metálica que actúa como esqueleto donde se entrelaza y estabiliza el macramé. Cada palabra se comporta como un pequeño telar: texto y tejido comparten una misma lógica de entrecruzamiento. La tipografía deja de ser únicamente lenguaje visual para convertirse en infraestructura visible, vinculando forma, técnica y materialidad. El gesto gráfico no se aplica sobre la superficie, sino que la construye. En las librerías de acero inoxidable, los textos y categorías se indican mediante banderines suspendidos, generando un efecto similar al de un Scrabble tridimensional. Esta señalización elevada permite identificar cada librería a distancia y facilita una lectura rápida del contenido sin romper la unidad formal del conjunto.
La combinación de tipografía, piezas modulares metálicas y elementos suspendidos produce un sistema visual dinámico que enlaza lectura, orientación y experiencia espacial. De este modo, el diseño gráfico se convierte en un dispositivo narrativo y espacial que conecta los paisajes textiles, las bibliotecas itinerantes y la circulación del público, reforzando la relación profunda entre texto, tejido y territorio.
Segundas vidas
El Pabellón reivindica las bibliotecas ambulantes como propuesta de presente y futuro. Colombia cuenta con más de 600 bibliotecas móviles y España con 82 bibliobuses, democratizando el acceso a la cultura en territorios con recursos limitados. Gran parte del mobiliario, librerías y tejidos del pabellón se reutilizarán en iniciativas culturales ligadas a procesos de paz en Colombia, fortaleciendo bibliotecas y casas de cultura en distintas localidades del país.
Diseño: Lluís Alexandre Casanovas Blanco. Paula Chalkho Rozenblum. Enrique Espinosa Pérez. Santiago Pradilla Hosie
Colaboradores: Irene Domínguez. Sofía Marciel. Jaime de la Torre
Cliente: Acción Cultural Española (AC/E). Ministerio de Cultura de España.
Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura
Comisario del Pabellón de España: Antonio Monegal. Asesoría técnica: Yetta Aguado Arnold
Producción y operación integral del Pabellón: DIEZ Colombia + Alexander Gümbel, Manuel Villa, Vecinas Chicoteras
Artesanías: Manuela Álvarez + Asociación de Artesanos de Cogua (macramé). Constanza Téllez + Artesanos Sutatausa (lanas). Cooperativa Ecofibras (fique). Emilio Doria y Amaury Rodríguez (atarrayas). Edilson Rodríguez y Rusbel Rodríguez (hierro forjado)