Una cuestión de suavidad
En un momento en el que las presiones combinadas del cambio climático y los conflictos militares en curso amenazan los monumentos y la arquitectura histórica en todo el mundo, el diseño espacial y gráfico de Mondiacult 2025 destaca el papel del cuidado en la salvaguarda del patrimonio. Más allá de las políticas promovidas por las instituciones internacionales, reconoce la labor de actores que operan al margen de los marcos políticos formales. Entre ellos se incluyen civiles movilizados a través de comunidades locales, asociaciones e iniciativas de base, así como agentes no humanos que contribuyen a la resiliencia del patrimonio. En conjunto, ejemplifican estrategias de protección más suaves y dinámicas.
Control de daños
En muchos casos, los civiles han unido fuerzas con las instituciones para proteger y conservar el patrimonio. Mientras estas operan mediante marcos burocráticos, conocimientos científicos y recursos técnicos, las prácticas de base recurren a la reutilización improvisada de objetos cotidianos. Entre los materiales más utilizados destacan colchones y sacos de arena, cuyas superficies acolchadas o rellenas absorben explosiones reduciendo el impacto de disparos de mortero y granadas.
Convivencia
Al igual que los textiles extienden la protección corporal a la escala del monumento, la vegetación traduce las prácticas de cuidado en formas ecológicas de convivencia. Las raíces anclan los suelos frágiles, las copas atenúan la intensidad del sol, el viento y las tormentas, y la sombra y la humedad amplían las condiciones para la vida. Lejos de ser un entorno pasivo, las plantas funcionan como infraestructuras activas de resiliencia, vinculando los monumentos a ciclos de crecimiento, mantenimiento y renovación. Así, la preservación se convierte en un proceso interdependiente en el que el patrimonio sobrevive como un paisaje vivo.
Una Infraestructura para el cuidado
En Mondiacult 2025, colchones a gran escala suspendidos de grúas, perforados con fragmentos de paisaje compuestos por especies presentes en yacimientos arqueológicos del Mediterráneo, dan la bienvenida a los visitantes y acompañan su recorrido por los distintos espacios del Centro Internacional de Convenciones de Barcelona. Arbustos como el lentisco, el esparto o el tamarindo, junto con árboles como el olivo silvestre y la palmera datilera, establecen conexiones con sitios patrimoniales de todo el Mediterráneo, desde Empúries hasta Cinque Terre, desde Abu Mena hasta Timgad y las kasbahs de Taourirt y Aït Benhaddou. Este dispositivo espacial enmarca algunos de los temas clave de Mondiacult, entre ellos los derechos culturales, la acción climática y el patrimonio en crisis, con especial énfasis en la cultura de paz.
La estrategia gráfica
El sistema gráfico de Mondiacult despliega la suavidad como valor cultural. Sus recursos tipográficos y espaciales transmiten una sensación de cuidado, desactivando la rigidez habitual de la comunicación institucional. Las múltiples capas que envuelven los glifos refuerzan esta percepción e invitan a los visitantes a experimentar el espacio desde una sensibilidad distinta. El uso de fuentes de una sola línea, adaptadas a procesos de mecanizado CNC, permitió generar patrones para acolchar las piezas textiles, materializando la abstracción del diseño. Este enfoque se basa en la trayectoria de la herramienta: el grosor de los glifos se obtiene mediante una única pasada, mientras que la idea de envolvente surge de repeticiones paralelas que desbordan la forma inicial. De este modo, cada letra no solo comunica, sino que también contribuye a configurar un entorno que integra cuidado, protección y experiencia sensorial.
Sostenibilidad y segundas vidas
Con el fin de minimizar la huella material del evento, gran parte del mobiliario y el equipamiento producido para Mondiacult 2025 se ha concebido pensando en una segunda vida, para ser reutilizado y redistribuido con el fin de apoyar otras iniciativas culturales a pequeña escala en Cataluña que requieran dichos recursos
Diseño: Lluís Alexandre Casanovas Blanco, Paula Chalkho
Equipo de diseño: Irene Domínguez, Sofía Marciel, Inés González Paradela
Colaboradores de diseño gráfico: Nuria Hernández, Artur Cos
Estructura: Jorge López Hidalgo / Vian Studio
Contratistas: Central de Projectes, METADA, GWC
Motion graphics: Holke, Peter Cobo
Composición musical y diseño sonoro: Jorge Haro
Fotografía: José Hevia